Abren el mostrador, cogemos la documentación y vamos a facturar. En la cola de facturación se arma un buen lío. Todo el mundo tiene mucha prisa, al final hay incluso discusiones y nosotros por no participar nos quedamos los últimos y… ¡nos sientan separados! En todo este lío conocemos a Pablo y a sus padres Jesús y Pilar, una familia simpatiquísima. Pablo tiene 13 años y va a Egipto como regalo por sus notas. En el Avión nos separan por un pasillo y Pablo se viene con nosotros (también separado por un pasillo) y así pasamos todo el viaje.
A las 23:30 llegamos a Luxor, nos esperaban los representantes de la Agencia Transrutas (sus receptores allí son la Agencia Moon River) y nos llevaron a ponernos los sellitos del visado. Pasamos el control Policial y nos fuimos a buscar a nuestro guía: Sherif.
Nos equivocamos de grupo, en principio íbamos a ser 17 (pues no era nuestro grupo) y cuando conseguimos ubicarnos… ¡¡sorpresa!! éramos sólo 4 personas con un guía.
Nos resultó bastante raro, pero en cuanto lo pensamos bien decidimos que era algo bueno. Y no nos equivocamos.
En ese momento conocimos a nuestros compañeros de viaje: Rafa, Chelo y Sherif, que aunque empezó siendo sólo nuestro guía terminó siendo nuestro amigo.
Nos subimos al autobús con todas las personas de Transrutas que venían en el avión y que iban al mismo barco.
Interior del Barco

Llegamos al barco Moon River, en ese momento nos enteramos de que era de una categoría superior a la nuestra, ¿porqué? Nunca lo supimos. Esto no fue algo bueno para ninguno de los 4 del “mini grupo” (como nos llamábamos a nosotros mismos).

Subimos al bar a que Sherif nos explicase los horarios del día siguiente y las visitas programadas. Notición: son las 12 de la noche y ¡¡nos levantan a las 4:30!!
Bajamos a conocer nuestra habitación (“bajamos” porque están en el sótano), un chico muy amable nos lleva las maletas y entramos.
Estamos en las “mazmorras” del barco, es increíble cómo huele a Gasoil y cómo de fuerte suena el motor. Venimos con la ilusión de que comienza el viaje y no nos preocupamos mucho. Pero cuando son las 3 de la mañana y no hemos podido dormir empezamos a preocuparnos.