Nos vamos a desayunar, nos asignan una mesa para el mini grupo (siempre nos sentaremos en la misma). Sherif se acerca a saludarnos, “¿qué tal todo?” muy bien gracias. “A las 5:30 nos vemos en Recepción”.
Le contamos que no podemos dormir, él está igual, en una habitación al lado de las nuestras (para todos los que vayáis al Moon River, no dejéis en ningún caso que os acomoden en las habitaciones 118, 119, 120 y 122). No hay posibilidad de cambio porque el barco está lleno. ¿Estaría también lleno el que nos correspondía y por eso nos pusieron en este? Quizás pensaron que por estar en categoría superior nos iba a dar igual la habitación. Lamentable…
Son las 5:30, subimos a Recepción y allí está Sherif esperándonos. Llegan los compañeros y salimos. Cruzamos por las demás motonaves, una aventura muy interesante, además así podemos ir mirando qué tal los demás barcos.
Salimos en una furgoneta pequeña para el Templo de Karnak, es de noche todavía, llegamos y mientras escuchamos en la entrada la explicación que nos da Sherif, vemos que va amaneciendo. Poco a poco vamos recorriendo el templo, descubriendo sus salas y escuchando las historias de Ramses II, Hatshepsut y Tutmosis III.
Amanecer en el Lago Sagrado de Karnak

Sherif hace que parezca un cuento y que estamos dentro, es increíble. Tiene un muy buen castellano y se ve que le gusta mucho su trabajo. Lo vemos todo y tenemos tiempo libre para hacer muchas fotos e indagar por todos los rincones (y dar las vueltas al escarabajo para que nos de suerte, nos reímos mucho escuchando que cada guía dice un número distinto de vueltas que hay que dar y que además eso depende del humor que tenga ese día… yo doy 3 y me quedo contenta).

El amanecer en el Lago Sagrado es precioso.
Templode Luxor

Cuando salimos de Karnak ya ha amanecido totalmente y tomamos rumbo al Templo de Luxor. Por el camino Sherif se presenta formalmente, nos cuenta que es Licenciado en Egiptología, y también se ha especializado en Turismo español. Tiene un grupo pequeño porque es joven y siempre le asignan el que tiene menos personas. Nos dice que le encanta esto porque así estamos más tranquilos y nos conoceremos mejor y todos estamos de acuerdo.

Luxor también nos encanta, Sherif guía a su pequeño grupo con tanto interés como si de 100 personas se tratase. Lo recorremos, lo conocemos y hacemos muchas fotos. Es muy temprano y el sol tiene una luz especial.
Tumba de Tutmosis III

Vamos camino del Valle de los Reyes, en el barco no había café expreso y nos apetece mucho tomar uno (sobre todo al compañero Rafa) se lo decimos a Sherif y vamos parando por todos los Hoteles de Luxor buscándolo (el conductor se encarga de bajar e ir preguntando), al final encontramos uno y hacemos una parada. Tomamos el café y, mientras, nos vamos conociendo todos un poco. Sherif nos habla de su familia y nosotros le contamos cosas nuestras.

Llegamos al Valle de los Reyes. Nos vamos centrando en su historia durante el camino, cuando llegamos nos impresiona. Cogemos el trenecito que nos acerca desde el aparcamiento y cuando bajamos vamos haciendo paradas para que Sherif nos de la explicación. Entramos a tres Tumbas (Tutmosis III, Ramses VI y Ramses VIII). Hace un sol terrible, nos sobra toda la ropa que llevamos, bebemos agua sin parar y buscamos la sombra todo el tiempo. Pero claro, en el Valle de los Reyes mucha sombra no hay… ¡merece la pena pasar tanto calor!
Templo de Hatshepsut

Y salimos para el Templo de Hatshepsut, por el camino recibimos una clase de árabe de Sherif, nos enseña lo básico, “gracias, de nada, hola ¿que tal?, amigo querido…” muy divertido practicar el nuevo idioma.

Cuando veo el Templo a lo lejos me siento como dentro de una fotografía, lo he visto tantas veces en tantos libros que no me parece posible estar allí y poder entrar. Otro trenecito y escuchamos la historia de Hatshepsut, única Faraona, sus figuras aparecen con traje de hombre. Decido que me encanta Hatshepsut y no digo nada, pero curiosamente Sherif empieza a llamarme Hatshepsut y me parece muy divertido. Es una persona muy receptiva.
Después de esta visita, Sherif nos dice que ahora toca la visita a la fábrica de alabastro, pero que si no queremos ir lo digamos y no vamos. No están muy convencidos pero yo insisto en ir, quiero ver todo lo que se pueda ver, así que vamos.
Allí vemos cómo trabajan el alabastro, cómo hacen las figuritas, cómo son las piedras antes de ser trabajadas…y nos llevamos unos cuantos escarabajos y una pequeña pirámide. Sin regatear mucho porque es nuestro primer contacto con el regateo. No es una buena compra, pero por algo había que empezar…
Estamos muertos, ha sido un día muy largo y aún nos quedan los Colosos de Memnón…otra vez a la furgoneta, llegamos y ya no podemos con nuestra alma. Estamos sólo unos minutos, nos hacemos fotos y ¡vemos que hay grupos que ni bajan del autobús!, sólo los miran desde la ventana y se van. Estoy muy cansada pero eso me parece muy raro… ¡no vamos a dejar que el cansancio nos pueda!
Ahora nos queda una hora de camino de vuelta porque vamos a coger el barco cuando ya haya pasado la exclusa, vamos en un convoy militar, todos en fila. Y en el momento en el que la furgoneta empieza a andar, todos (menos el conductor, menos mal) nos quedamos dormidos. Cuando despierto el Barco ya ha pasado la exclusa y podemos subir.
Comemos a las 16:00, llevamos 12 horas en pie pero se han pasado volando. Decidimos pasar la tarde en el barco porque en poco tiempo va a zarpar y no nos daría tiempo de ver nada.
Cubierta del barco

Subimos a cubierta, empezamos a navegar y nos alejamos de los otros barcos (no mucho porque vamos todos al mismo sitio), es una experiencia el paseo por el Nilo.

A las 18:00 tomamos el té en el bar del barco con Pablo y sus padres, nos contamos las excursiones que hemos hecho e intercambiamos impresiones de nuestros guías, todos estamos muy contentos pero ellos están de acuerdo en que es mejor tener un grupo pequeñito para todo. Y tras un rato más en la cubierta llega la hora de la cena, las 20:00.
Reunión con Sherif tras la cena para conocer las visitas del día siguiente. La llamada será a las 5:30.
Decidimos irnos a dormir, pero entramos en nuestra habitación ruidosa y pasamos otra noche acompañados por el melodioso sonido del motor y el excelente aroma del gasoil… ¡qué mala suerte la nuestra! No hay manera de descansar bien.
Y con esta noche torturadora termina nuestro primer día en Egipto. El balance de este día de locura es muy bueno, no podemos decir que es perfecto porque sufrimos las consecuencias de una muy mala habitación, pero estamos contentos porque estamos donde queremos, nos gusta la compañía y nos queda mucho por conocer.