Diario de Viaje a Egipto
por LadyChena

Día 4 - 5 de Enero de 2006.

>> Estamos en Assuan. Son las 2:30 y suena el teléfono…no puede ser, es increíble, “buenos días” ¿días?, ¡que gracia! Menos mal que vamos a Abu Simbel, si no a ver quién era capaz de hacer que nos moviéramos…

Bajamos al bar a tomar un té rapidito porque el desayuno nos lo dan en cesta de picnic.

A las 3 estamos en Recepción, con las almohadas del barco (todo el mundo lleva la suya) Sherif nos está esperando para acompañarnos al Autobús aunque él no viene a esta excursión. Parece que llegamos los últimos y nos mete algo de prisa.

Llegamos al autobús y empezamos a esperar. Hasta las 4: 00 no empezamos a rodar… demasiado previsores con la hora de despertarnos, una hora esperando para no perder al convoy nos parece demasiado.

Nuestro guía será el señor Nabil, según dicen (y le ha dicho él mismo al grupo de Pablito) muy famoso, ha escrito libros, es profesor de la universidad. Cuando empezamos a andar, el Guía nos cuenta el plan, hay que dormir todo el camino, nos llamará media hora antes de llegar, para desayunar en el autobús, y mientras desayunamos nos va a hablar de los Templos. Además, el que quiera ir al baño debe ir en el autobús; no pararemos fuera para nada. No me parece lógico. Entiendo que es un viaje organizado, pero de ahí a que nos traten como niños de colegio… Es decir, “ahora tanto si tienes sueño como si no, te duermes, cuando yo diga te despiertas, desayunas (tengas o no hambre, que además el picnic que nos dieron dejaba mucho que desear) y encima, medio dormida me escuchas… y vas al baño antes de bajar (un autobús lleno y un solo baño)”. Desde luego estas cosas no se le ocurren a Sherif, él seguro que hubiera consultado qué nos apetecía, independientemente de que sea un grupo enorme y sea más difícil de organizar, hay formas y formas…

Así que seguimos las órdenes y nos echamos a dormir, y cuando falta media hora nos despierta y empieza a hablar sin parar. Cuando bajamos del autobús el señor nos ha contado muchas cosas sobre los dos Templos, pero creo que al pasar del comentario de la primera sala del primero de ellos me perdí.

Abu Simbel
Nos acompaña hasta un lateral de los Templos, los guías de otras excursiones tienen unas fotos enormes y hacen las explicaciones, él nos indica dónde estaban situados los edificios antes de que construyeran la Gran Presa, y desaparece.

Pero vamos a olvidarnos del terrible papel de este guía hoy (porque la gente de su grupo está contenta con él en los demás días) y centrémonos. ¡¡ESTAMOS EN ABU SIMBEL!!

Hace muy poquito que ha amanecido y el sol brilla con una luz anaranjada que le da un tono especial a los templos. El Gran Ramsés II nos espera majestuoso y nosotros como hormiguitas entramos al Gran Templo. Javi y yo casi no hablamos, sólo miramos y miramos. Lo recorremos entero y nos vamos al Pequeño Templo, también nos deja sin palabras.
Lago Nasser (frente a Abu Simbel)
Luego pasamos las horas que nos han dado allí entrando en uno y otro, sentándonos a mirar el Nasser y mirando los Templos a lo lejos. Sacamos algunas fotos pero pienso que por muchas fotos que hagamos en este viaje no conseguiremos llevarnos ni la mitad de lo que estamos viviendo, no sirven 3 tarjetas de memoria ni 20 carretes de fotos. Esto es otra cosa.

Se nos pasa el tiempo volando, tenemos que irnos y empezamos a andar despacito para el autobús. ¡Qué pena! Estamos en el ecuador del viaje y aún nos parece que acabamos de llegar.

Otra vez somos los últimos en llegar al autobús, estamos muy, muy cansados pero contentos. Y nos dormimos enseguida, casi todo el viaje de vuelta.

Faluca (con la almohada del barco)
Cuando llegamos al embarcadero nos toca el paseo en faluca. La nuestra está en 5ª fila y tenemos que pasar de una a otra, con las mochilas y la almohada en la mano… ¡qué show! creí que iba al agua directamente. Comenzamos el paseo y no sopla ni una pizca de viento. No nos movemos. Los chavales que manejan la embarcación se vuelven locos intentando movernos, pero al final tienen que venir con una motora y enganchar las falucas en fila, una a una para poder movernos y llevarnos a la orilla.

Llegamos al barco y Sherif nos espera en la Recepción para ver qué tal todo (por cierto ahora mismo, mientras escribo este diario, acabo de recibir un sms de Sherif, está en el Valle de los Reyes y dice que nos echa de menos… desde aquí decirle que nosotros también lo añoramos mucho, ha sido una parte muy especial del viaje, como se ve en el diario. Sin él no hubieran sido igual muchas cosas). Quedamos en el comedor.

Bajamos a comer y Javi empieza a encontrarse mal (¡se avecinan las consecuencias de Tut!, no hay buen viaje a Egipto sin esta parte).

Después de comer salimos casi sin descansar hacia la Cantera de Granito (para ver el Obelisco Inacabado) y luego a la Gran Presa.

En la furgoneta recibimos la peor noticia de todas las que nos dio Sherif en todo el viaje. Tan mal nos sentó que yo, personalmente, no me la creía, no podía ser verdad, e intentaba convencer a Rafa, Chelo y Javi de que estaba bromeando. Pero era verdad… nos abandonaba, el día siguiente iba a ser su último día con nosotros. Lo habían llamado de la Agencia para comunicarle que no podía ir a El Cairo con nosotros porque el viernes tenía que recibir un nuevo grupo en Assuan. Rafa y Chelo protestaron mucho, ¡habíamos cogido las excursiones opcionales por él, por su compañía! y yo le dije directamente todo lo que los demás pensábamos, que nos gustaba él porque no es como los demás guías por lo que habíamos visto y oído, porque sabe tratar a la gente, porque cuando se preocupa, se preocupa de verdad, que el guía de Abu Simbel nos confirmó que como él no hay dos… y que estábamos todos no enfadados, sino muy tristes… y era verdad… ¡y tan verdad! Él se disculpó 20 veces (por algo de lo que no tenía la culpa, “donde manda patrón, no manda marinero”) y quedó claro que sabíamos que él quería venir con nosotros, porque además nos lo había dicho, pero que no podía hacer nada porque se trataba de su trabajo…

Pero seguimos allí y hay que continuar las visitas e intentar tener buen humor. Aprovechar su compañía el poco tiempo que nos quedaba.

Casi todo el mundo en el foro ha comentado que no merecen mucho la pena las visitas al Obelisco y a la Gran Presa, pero a mi también me gustan (¡cuanta positividad!). Me parece curioso todo lo que Sherif nos cuenta sobre cómo hicieron el Obelisco y cómo no pudieron sacarlo porque se rompió. Y ahí sigue el pobre todavía, con la única misión de que vayamos todos a verlo y a decir que no merece la pena...

La Gran Presa es… ¡grande! No se pueden tomar fotos porque es un sitio militar y nos quedamos sentados en el borde viendo su inmensidad. Sherif se queda con nosotros y pasamos un rato de risas conversando mientras miramos. También me gusta esta visita, ¡hay que verlo todo!

En el barco con Pablo
Volvemos al barco y bajamos a la habitación a descansar, esta tarde-noche vamos a Philae, luz y sonido. Javi tiene fiebre, se toma algo y mejora un poco. Recibimos la visita de nuestro amigo Pablo que viene a contarnos sus excursiones, a preguntar qué tal las nuestras y así pasamos la tarde animadamente (los tres en nuestra mini-mazmorra porque Javi está malito y no podemos salir; a ver si mejora).

A la hora de la excursión Javi se encuentra un poco mejor y decidimos ir. Se nos unen al mini-grupo algunas personas más, las traen sus guía y las dejan en manos de Sherif (¡que suerte! pienso yo, seguro que ellos cambian de guía para bien, no como nosotros esta mañana, o al menos seguro que no para mal…).

Vamos en barquito para la isla de Philae, Sherif esta tarde nos había contado todo lo que tenemos que saber del Templo para estar en antecedentes antes de llegar al espectáculo. Nos encanta el paseo por el Nasser a oscuras (es que nuestro barquito, como siempre para no romper la tónica, es el más pequeño y no tiene luz). Vemos a lo lejos Philae, ya iluminado…una imagen muy particular.

Llegamos y justo empieza el espectáculo de luz y sonido. Es una narración en la que el propio Nilo habla. La intención es buena, pero falta algo. Coinciden en esto varias personas más del público, oigo comentarios, faltarían actores, tal vez bailarinas, no se… porque oír una voz en off y ver luces de colores iluminando diversas partes del Templo queda pequeño para lo que es Philae. Javi está peor, le sube mucho la fiebre y lo llevo casi como un alma en pena de sala a sala del Templo, y se va sentando en los rincones. Después no recordará casi nada de la visita, va tiritando (y hace bastante calor) yo lo recuerdo todo (y lo mal que lo pasó el pobre) pero no recomiendo visitar Philae de este modo, creo que es mejor hacer la visita habitual para disfrutar de verdad del Templo, poder pararte donde quieras y cuando quieras y además, el relato que se oye tampoco es tan bueno. Muy pobre para Philae.

Regresamos al barco y Javi se mete en la cama. Esta noche no sube a cenar conmigo, me encuentro a Sherif mientras cojo los platos para cenar y le cuento lo malito que está Javi. Se preocupa mucho y habla con los camareros para que me den algo para llevarle. Aladino, nuestro camarero atento, me trae manzanas y yogur natural, dice que “esto mucho bueno para amigo”, yo ceno con Rafa y Chelo y decidimos quejarnos a la responsable de la Agencia por lo que nos han hecho. De verdad que habíamos cogido las visitas opcionales porque Sherif nos acompañaba (como dije antes, llevaba toda la información del foro para poder hacerlas por libre).

Chelo se nombra portavoz (todos de acuerdo) y habla con ella. Es española, hace como que se preocupa mucho, pero sólo “hace”. No se puede arreglar nada, Sherif tiene otro grupo y a nosotros nos ponen otro guía (para los 4 otra vez). No quedamos conformes y ella va a llamar a la Agencia, pero al final (hablo del día siguiente para resumir el tema) decidimos quedarnos con las visitas porque el guía nuevo es amigo de Sherif y, también un poco, porque nos habíamos hecho a la idea de tenerlo todo organizado, un poco demasiado cómodos…

Bajo a la habitación a darle a Javi la mini cena, está muy mal y sólo consigo que se tome medio yogur, y a seguir sudando la fiebre. Subo un momento para enterarme de las horas de las visitas de mañana y me despido. Esta noche hay una bailarina, pero me da penilla dejar sólo a Javi y me bajo con él. Como en nuestra extraña mazmorra la tele que se ve es ¡¡la cámara de seguridad del bar del barco!! (esto demuestra que habitualmente no acomodan aquí a pasajeros) puedo ver la bailarina antes de intentar dormir.

Otro día que termina y pasa volando, ahora estoy un poco triste por todo lo último que ha pasado, no se si a Javi se le pasará esto pronto (además la habitación poco acogedora-ruidosa no creo que venga muy bien para su malestar) y Sherif nos deja…mal final para este día.