Diario de Viaje a Egipto
por LadyChena

Día 6 - 7 de Enero de 2006.

>> El teléfono sonó a las 7:00 de la mañana, teníamos que desayunar, y salir en la Furgoneta al Hotel de Rafa y Chelo a recogerlos.

Al bajar de la furgoneta en el Hotel conocemos a nuestro nuevo guía: Mahorus. Lo llamaremos Horus, y viene él y no otro porque Sherif se lo recomendó a la Agencia. La primera impresión es buena, pero seguimos acordándonos de que Sherif debería haber sido aquí también nuestro guía y nos da mucha pena.

Llegamos antes de que Chelo y Rafa bajen a Recepción y paseamos por el Hotel Piramids Park para ver qué tal. En el foro no se habla bien de este Hotel. Es muy bonito, pero cuando nos encontramos con los compañeros nos confirman todo lo leído en el Foro. Es tan grande que tardan muchísimo en llegar desde su habitación a cualquier sitio, al desayuno, a Recepción… esto resulta muy incómodo. Además está bastante lejos del Centro y eso tampoco les gusta mucho.

La Gran Pirámide de Keops
Salimos para la excursión que nos toca ahora. Las pirámides.

Cuando las veo a lo lejos me quedo muda (como ya me ha pasado otras veces en este viaje…). Me habían contado que era un poco decepcionante verlas tan cerca de la ciudad, que desilusionaba un poco, pero a mi, sinceramente me eclipsan.

Horus nos da una breve explicación de cada una de ellas y tenemos tiempo libre para rodearlas, subir un poco a sus piedras e intentar hacer que quepan en una foto. Javi mira hacia arriba con los ojos como platos y empieza a repetir una y otra vez: “¿Tú estás viendo esto? ¿Tú estás viendo esto?” en realidad si le contesto no me va a oír. ¡Y claro que lo estoy viendo!

Pirámide de Kefrén
Pasamos a la Pirámide de Kefren, en la entrada nos cruzamos con los que salen, y nos dicen “¡no bajeis, no bajeis! Es muy agobiante”! ¿Qué no bajemos? Venir hasta aquí y no bajar. No puede ser. Entramos y empezamos a recorrer los túneles agachadísimos y bajamos, bajamos, bajamos, y subimos, subimos, subimos, hasta llegar a la cámara funeraria. Dentro hay un silencio total, hay gente rezando.

Después de las Pirámides y de pasar por el mirador vamos a ver la Esfinge. Hay muchísima gente, parece una feria, el sitio es pequeñito y por eso se nota tanto. Nos hacemos unas fotos y Horus nos dice que vamos a un bar en el que hay café expreso. Sherif le ha hablado de todos y cada uno de nosotros y sabe cosas curiosas, como que Rafa siempre está buscando su café expreso porque no resulta fácil encontrarlo por allí.

Esfinge y Pirámide de Keops
Mientras tomamos algo sentados con la vista privilegiada de la esfinge a lo lejos y las pirámides, Horus nos dice que Sherif le ha llamado al móvil para hablar con nosotros y vuelve a llamarlo para que lo saludemos.

Hablamos con él Rafa y yo. Me pongo a contarle todo lo que lo echamos de menos. Él también se acuerda mucho de nosotros. Le digo que nadie entiende mi acento como él, que es el que mejor castellano tiene. Le pregunto por su grupo y me cuenta que aún no los conoce mucho y se interesa mucho porque todo baya bien. Esta es una de las cosas que nos gustan de Sherif, siempre hace con nosotros más de lo que su trabajo requeriría porque le sale de verdad.

Pulgas en la Pirámide
Horus nos lleva a comer a un Restaurante que pertenece a la Agencia. Es casi como comer otra vez en el barco, la comida está bastante bien y el precio también.

Nos vamos al Museo de El Cairo. Me acuerdo mucho de la gente del foro. Tenía, gracias a ellos, toda la información necesaria para hacer esta visita sin contratarla a la Agencia, y aunque Horus nos hace una buena guía, sigo pensando que podíamos haber visitado solos el museo.

Nos llevan de vuelta al Hotel y nos preparamos para la aventura de pasear por el Cairo sin compañía.

Salimos para cenar a un sitio del que todo el mundo nos habla. El Felfella del centro.

Tomamos nuestro primer Taxi. Sabemos que tenemos que regatear con el taxista, pero cuando le decimos que le damos 10 libras (que es lo que Horus nos dijo que había que pagar) directamente le parece bien. Nos quedamos un poco chafados (por perdernos una parte de la aventura…).

Por el centro no se puede ni andar. Se acerca la fiesta del Cordero y toda la gente de El Cairo está en la calle comprando ropa, zapatos, comida… para mí lo peor fue cruzar las calles. Con esos coches que no se paran, tienes que ir esquivando y además te pitan todo el rato. Cuando llegamos al Hotel a Javi le dolía el brazo de lo fuerte que yo lo llevaba agarrado.

La comida en el Felfella bastante bien, y muy barato. Los camareros muy atentos. Eso sí, es un sitio muy turístico, muchos españoles, italianos, ingleses…

Y después del tranquilo paseo por El Cairo nocturno nos fuimos a dormir. Taher nos llamó por teléfono al Hotel para ver qué tal todo. Y nos dijo las horas de salida par Menphis y Sakkara del día siguiente. A esa excursión íbamos sólo Javi y yo con Horus. ¡Esto si que es un grupo reducido!

Ya es hora de dormir, comentamos un poco el día de hoy. Echamos de menos a Sherif. No queremos que se acabe el viaje. No queremos volver tan pronto. No queremos alejarnos de la magia que nos rodea. No queremos dejar atrás a tanta buena gente. Una sensación de final empieza a invadirme. No parece verdad que mañana sea el último día que pasaremos aquí.