>> A las 6 en punto sonó el teléfono-despertador. ¡Qué pocas ganas de levantarnos! Único día con pereza. Nos vamos…
Taher está como cada día esperándonos en Recepción para saludarnos y asegurarse que todo está bien. Mientras desayunamos nos recogen las maletas y a las 7:00 vamos de tour por los Hoteles a por otros compañeros de Avión.
Pasamos por el Marriot y sube una pareja. “Buenos días” digo yo ¿me contestó alguien? Sí, me contestó Javi...
Voy a ser sincera con un punto que no he tocado hasta ahora. Alguna gente no merece viajar a un país como este. En realidad, es mejor evitar a estas personas en cualquier lugar. Pero, las faltas de respeto se hacen más sangrantes en un sitio donde se acoge y se trata tan bien a los extranjeros.
Hablo de cosas que he visto y oído. Hay quien trata a los guías como esclavos, piensan que todo lo que les rodea les pertenece y son todo el tiempo descorteses con los demás, con la gente del servicio y con algunos compañeros de viaje. No lo entiendo, pero no son los primeros en los que observamos esa descortesía. Nos sentimos muy afortunados por nuestros compañeros Rafa y Chelo, que son simplemente personas normales como nosotros y por los guías que hemos tenido. La convivencia con ellos ha sido genial.
Llegamos al Aeropuerto de El Cairo y nos vamos a facturar.
Nos despedimos de Taher. Bellísima persona. Un placer conocerlo.
Subimos al avión y poco queda que contar. Buen vuelo, con escala en Barcelona. Llegamos a Madrid y esperamos las maletas. Una nos falta. Nos cuentan que probablemente estará perdida entre los 25 kilómetros de cinta transportadora del Aeropuerto de Madrid.
Nos la traen 4 días después a casa, sana y salva, con unos cuantos golpes pero con todo dentro. Ahora sí ha terminado el viaje de verdad.
Y aquí termina la breve narración de nuestro inolvidable viaje a Egipto. Ahora que está escrito sí será inolvidable de verdad.
¿Algo más que decir? Sí: volveremos. Y Sherif será nuestro guía...